TRAYECTORIA











En los inicios de su trayectoria cultiva un tipo de pintura abstracta con elementos figurativos de carácter simbólico. La materia estaba presente en su obra, dotando de una expresividad en la que la noción y comportamiento del material era muy importante. Las textura, los acabados, las masas, eran de una particular contundencia. Dándole una gran importancia al tratamiento de la superficie del cuadro, investigando con diferentes materiales y procesos. Este trabajo de superficies se combinaba con una división geométrica del cuadro en diferentes parcelas, y estableciendo un dialogo entre ellas, se advierte en su origen la confluencia de dos estilos históricos; romanticismo, donde predomina lo no racional, lo misterioso e imaginativo. Y el neoclasicismo, cuyo sello distintivo es el enfoque racional y equilibrado de las formas.











                                                
Más adelante se realizan algunos cambios apreciables. Llegaron las formas reconocibles. Iconos figurativos con alusión directa al hombre, la presencia de la figura humana a través del collage fotográfico. La inclusión de personajes pasivos, retratos anónimos sacados de viejas enciclopedias, efigies mudas colocadas dentro del paisaje pictórico en dialogo con el color, las texturas y otras imágenes, además comienzan a aparecer textos ininteligibles utilizando las letras y los números por su valor simbólico y plástico.

                                               




                                             

Hay una intención en esta parte del discurso que el autor quiere destacar, en esas cabezas con valor icónico, la presencia de personajes de diferente raza y cultura, en alusión a la convivencia mixta. Una confluencia de sujetos con valores humanos, espirituales y religiosos en continua confrontación.
Siempre se ha hablado de la pintura como de una metáfora de la vida, y de la belleza. Es impensable hablar del lienzo, de la superficie de la pintura y no establecer paralelos con la piel, y no necesariamente con la piel física de nuestros cuerpos, sino con la piel de nuestros sentimientos, de nuestra memoria, con esa capa sensible y delicada que cubre solo ligeramente lo mas profundo de nuestros anhelos y de nuestras desazones. El autor establece una metáfora preocupándose por los conceptos de abstracción que hacen cuerpo en sus obras. Su preocupación por la estética de los sentimientos, por la huella de la memoria, por el transcurrir del tiempo por esa sensación de incongruencia que crece a nuestro entorno y se disipa, casi imposible de atrapar, cuando intentamos sujetarla a la piel de la obra. 
                                                           
                                                              
                                             








Las imágenes explicitas fotográficas que anteriormente poblaban los lienzos, dan paso a otra etapa, en la que los colores oscuros metálicos grisáceos dan paso a otros con mayor excitación cromática, así como en su anterior etapa el hombre aparecía representado a través de las fotografías, ahora las imágenes se vuelven mas simbólicas utilizando corazones conectados entre si, sugiriéndonos un mundo de comunicaciones virtuales, el corazón actúa como motor e impulsor de vida, representado en diferentes áreas del cuadro y en lugares aislados, donde el paso de uno al otro solo se puede realizar a través de esa conexión. Nos propone un universo de comunicaciones programadas, donde las conexiones son muchas pero ya determinadas, en definitiva, un mundo en el que los medios y la tecnología de la comunicación va en aumento, pero donde la comunicación vital y personal, va disminuyendo.



                                               





Paisajes, atmósferas, parcelas, siempre parcelas, son una constante en su obra, hay una necesidad de fragmentar las superficies, solo que ahora el cuadro crece hacia el interior, las capas de pintura se superponen, en diferentes estratos y percibimos una profundidad física, afloran restos de pintura , las veladuras nos ocultan antiguas capas de pigmento, la evocación a la naturaleza esta presente, los diferentes elementos que hacen que la erosión vaya moldeando los escenarios naturales, entran en el juego del proceso de creación del cuadro. El viento, el agua, el calor, son elementos incorporados a la formación de la obra, elementos que hacen que el control que el artista tiene sobre el producto final sea relativo, al igual que en el medio natural los accidentes y la casualidad van generando el paisaje, pero no solo la parte natural es la que da forma al medio, también el hombre tiene mucho que ver en esta labor, así como la naturaleza crea de una manera y con unas formas orgánicas, el hombre tiende a ordenar a racionalizar sus construcciones en función a algo, esta parte esta presente con la incorporación en los cuadros de elementos geométricos racionales.
En esta manera de representar la realidad lo que vemos no es necesariamente la realidad, puede ser una aproximación a ella, su duda, su negación, uno de sus fragmentos. No es tan importante lo que esta, sino lo que podemos intuir a partir de lo que hay en la superficie del cuadro.
Sedimentos, los pigmentos son depositados en la superficie del cuadro, y actúan las densidades de los mismos. El agua arrastra la materia pictórica creando ríos y lagos en el cuadro, que se desplazan empujados por el viento de un ventilador. Y una corriente de aire caliente la va secando, configurando lo que va ser el paisaje pictórico.






                                
El paisaje es el referente fundamental de la obra de Ricardo. Constituye su punto de partida y su elemento de trabajo. Recrea la naturaleza, la selecciona y la ordena. Nos hace mirar a través de esta hacia nuestro interior, Un paisaje que se contempla, que es vivido y rememorado, convirtiéndolo en materia de nuestro pensamiento, transmitiendo la emoción y el recuerdo de esa visión. La parte fundamental de la obra de Azkargorta es el tiempo pasado y su representación, el revivir esa visión, recrearla en nuestra mente. En sus cuadros fragmentados y parcelados en diferentes áreas, la construcción espacial presenta la memoria en diferentes estadios. En unos podemos ver paisajes solo existentes en nuestra mente, en otros paisajes rescatados del recuerdo, a si como abstracciones sin referente concreto, que tienen relación con las sensaciones Es el espacio donde suceden las experiencias, lo importante es como se archivan y como se recuerdan cuando las evocamos.






Porque; ¿Qué es la realidad? El espacio físico o el recuerdo que tenemos de el. En esa dicotomía entre la memoria subjetiva y objetiva, la primera existe solo en muestra mente y la segunda pertenece a la memoria colectiva, documentada de alguna manera por la fotografía. En definitiva, el juego entre la realidad y su representación.
La idea del paisaje siempre ha estado presente en mi trabajo, que ahora retomo con esta nueva serie titulada “las apariencias”. En esta muestra podemos encontrar diferentes piezas en las que la imagen y su tratamiento es parte fundamental. Parto de imágenes reales en algunos casos e inventadas en otros. A través de las fotografías que voy tomando y su posterior manipulación voy tejiendo la materia con la que doy forma a mi obra. Las preocupaciones que orientan mis pinturas, obedecen a la capacidad jugar y compartir las ideas reflejadas en los cuadros.
 
Básicamente trabajo con los conceptos, del almacenaje, aprovisionamiento y acopio de cosas, y teniendo al hombre como protagonista de ese hecho. El taller es como un laboratorio de imágenes, las cuales voy almacenando para luego elaborar mis obras. Mi manera de trabajar es intuitiva y emocional pero regida por unas directrices definidas, construyendo y deconstruyendo hasta encontrar la idea buscada. La calidad estética surge tanto del uso de la técnica de alto contraste como de los efectos que pueden alcanzarse a través de los métodos de edición y tratamiento de imágenes digitales




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